Tal y como nos tienen acostumbrados en los últimos tiempos tenemos entre manos un nuevo juego de Dragon Ball. Y como ocurre cada vez que sale una nueva entrega de nuestro saiyan favorito, nos preguntamos ¿será este el Dragon Ball definitivo? Seguid leyendo si queréis averiguarlo...

Igual, pero peor

Dragon Ball Raging Blast (a la venta desde el 10 de Noviembre para XBOX 360 y PS3) pretende ser una evolución del excelente Budokai Tenkaichi 3 de PS2/Wii, pero a la hora de la verdad, se queda a medio camino. Vuelve a ser un juego de lucha 1 contra 1, con la cámara (de la que hablaremos a fondo más adelante) situada detrás de nuestro personaje, al más puro estilo Zone Of The Enders, batiéndonos en duelo contra nuestros adversarios en escenarios abiertos ¿totalmente? destruibles.

La historia que se nos presenta, es la misma de siempre. Todas las sagas Z (desde la Saga de los Saiyans hasta la Saga de Bu) y alguna OVA más. Vamos, nada que no hayamos jugado antes. Entonces, ¿cómo pretende Bandai-Namco engancharnos esta vez a otro juego de Dragon Ball? Pues con dos factores.

Factor nº1: "Historias Alternativas", los llamados "What if...", que traducido a la lengua de Cervantes sería "Que pasaría si..."; son escenas en las cuales se nos proponen situaciones que no se dieron en la serie original, como puede ser un combate entre Bardock y sus nietos Gohan y Goten, o también nuevas transformaciones para ciertos personajes. Y es aquí donde entra el segundo factor.

Factor nº2: "Nuevas transformaciones". El gran reclamo que se nos ha vendido para engancharnos a esta entrega de Dragon Ball han sido las transformaciones "inéditas" de dos personajes: Broly y Vegeta en el estado de Super Saiyan 3, algo nunca visto en la serie original. Se supone que es algo que debe impresionar, pero realmente decepciona muchisimo e incluso llega a molestar si eres un fan acérrimo de la serie.

Dos factores, que se supone que nos harían comprar el juego sin dudar, pero que en realidad no justifican por si solos el gasto en este título. ¿Por que? Porque ni resultan una experiencia novedosa (los "What if..." los llevamos viendo en DB desde la saga Budokai), ni estan bien implementados (los nuevos personajes en SSJ3 son exactamente iguales, jugablemente hablando, que en transformaciones anteriores).

Visualmente decepcionante

Cuando pones el disco de juego en la consola tienes la esperanza de que vas a ver prácticamente la série de anime hecha videojuego. Pero cuando te pones a los mandos del primer combate, la sensación es que estas jugando a un juego de Dragon Ball de PS2, pero con mas brillo (porque eso si, los personajes brillan que da gusto). No se ve una evolución gráfica desde Budokai Tenkaichi 3 (lo único reseñable sería que las manos de los personajes tienen los dedos separados entre si, ¡aleluya!); es evidente que son gráficos en alta definición y que van a 60 fps, pero tienes la sensación de estar viendo unos personajes de plástico totalmente ortopédicos.

Los escenarios, en teoría iban a ser totalmente destruibles, cosa que la gente esperaba con ansia, para poder estampar al rival y hacer añicos el lugar del combate. Pues que sigan esperando a un próximo juego de Dragon Ball, porque en este da grácias si consigues romper una parte de una montañita. Escenarios totalmente vacios y poco trabajados, y apenas prácticamente destruibles. Otro punto negativo (y van...).

Mención aparte merece la cámara. Es la primera vez que un "Tenkaichi" (por calificarlo de alguna manera) tiene una cámara tan horrenda como esta. Parece mentira que tras cuatro entregas, se den pasos atrás en este aspecto. Nuestra amiga cámara, te imposibilita ver donde está el rival a menos que estés en la otra punta del escenario o enfrente suyo. A la minima que desaparezca del campo de visión propio del personaje, ya puedes dar por perdido al rival. Y no hablemos si da la casualidad que tienes un obstaculo como un arbol, una casa o una montaña a tus espaldas, pues la cámara se volverá loca y no sabrás ni a donde estás apuntando. ¿Y donde ha quedado la opción de fijar objetivo de anteriores Tenkaichi"? Se supone que en Raging Blast el enemigo queda "Auto-fijado", pero la verdad es que no ayuda en absoluto, y llegar hasta el se convierte en una cuestión de suerte.

¡Y qué decir de la intro! Nuevamente, y como viene siendo la tónica habitual en las últimas entregas, nos ofrecen una intro en...¡3D! Completamente horrorosa y tediosa. ¿Dónde han quedado aquellas maravillosas intros animadas de los Budokai 2 y 3?

Jugablemente desesperante

Normalmente, los juegos de Dragon Ball suelen tener una dificultad ajustada (más o menos); en este Raging Blast habría que fustigar públicamente al que ha programado la dificultad del juego. En el nivel fácil, eliminar a Raditz es equiparable a intentar derrotar a Perfect Cell con Chichi niña. Llega a ser frustrante ver como mientras tu no eres capaz de encadenar 4 golpes, la máquina, con insultante facilidad te manda por las nubes continuamente, con el añadido de que tus ataques especiales los encajará en contadas ocasiones (y ya ni hablamos si jugamos en las dificultades mas altas).

A la hora de realizar ataques especiales, resulta sorprendente lo sumamente sencillo que es, cosa que sorprenderá a muchos y puede que no gusté a los que, como yo, disfrutamos jugando a Tenkaichi 3 de Wii; para realizar cualquier Kame-Hame-Ha o similares, solo hay que mover en una de las cuatro direcciones el stick analógico derecho, con la cantidad de energia necesaria. Vale que de esta manera, hace los combates más agiles y rápidos a la hora de lanzar mágias, pero le resta dificultad al juego, cosa que le hace sumar otro punto negativo (y otro...). El resto de botones son simples: uno para ataques cuerpo a cuerpo, otro para bolas pequeñas de energia, otro para protegerse, uno para ascender y otro para descender y un último para ir a toda velocidad hacia el rival (asi, ¡quien necesita fijar objetivo!). Un paso atrás respecto a su antecesor.

Menos personajes, menos historia

El plantel de personajes se ha visto drásticamente reducido respecto a la ultima entrega de "Budokai Tenkaichi". De los alrededor de 160 personajes (transformaciones incluidas) de BT3, apenas llegamos a los 70 y pocos (con transformaciones también) en Raging Blast. Y la selección se reduce a la etapa Dragon Ball Z. Ni Dragon Ball (Goku niño) ni Dragon Ball GT (pese a que la gran mayoría detesta esa parte de la serie). Y de OVA's apenas tenemos 2 representaciones, Broly y Bardock. No se explica este paso atrás, a menos que sea para colarnosla en otro Raging Blast 2 con el doble de personajes. ¿Y que decir de la banda sonora? De nuevo, canciones horrendas que no tienen nada que ver con la banda sonora original de la serie. Por lo menos podemos elegir las voces japonesas originales en vez de las terrorificas americanas.

Los modos de juego son los ya típicos VS, Torneo, Supervivencia, Contrarreloj, un Online que cumple lo justito (mas que nada porque el juego sigue siendo malo, sea online o no) y un modo historia "descafeinado".

Un modo historia que abarca todo Dragon Ball Z, las 2 OVA's mencionadas y los ya comentados "What if...". Pero la presentación es bastante pobre; cada saga cuenta con un determinado numero de escenas que representan los combates más significativos de cada saga. La pega, es que no tienen ningún tipo de introducción que te pongan en situación (si, vale, la historia nos la sabemos todos, pero no está de más), más que dos frases cruzadas entre los combatientes, y a luchar. Y si hay cambio de personaje en medio del combate esta bastante mal implementado (ese primer plano del luchador que se va durante 7 segundos molesta lo indecible).

¿Veremos algún dia un modo historia a la altura que se merece esta castigada serie?

Conclusiones

Dragon Ball Raging Blast es un paso atrás en los juegos de lucha de Goku y cía. Bien es cierto que la base es la misma que los excelentes Budokai Tenkaichi, y la esencia es la misma, con un apartado gráfico renovado pero sin llegar a lo que se supone que puede ofrecer la next-gen. Una cámara horrorosa, una dificultad demasiado elevada, unos modos de juego justitos y un plantel ridiculo comparado con su antecesor, son una losa demasiado pesada como para colocarse en un TOP-5 de grandes juegos de Dragon Ball. Seguiremos esperando a ese "utópico" juego definitivo de nuestro querido Super Saiyan.


+ Misma base jugable que los Budokai Tenkaichi.

+ Diferentes modos de juego...

- ...pero estos modos de juego no acaban de llenar.

- Cámara horrorosa.

- Dificultad desesperante.

- Plantel reducido.

- Ausencia de la banda sonora original.

- Modo história simple y sin profundidad.

NOTA DE LOS EDITORES (de 0 a 10)

Koni

Dragon Ball Raging Blast llegaba con la intención de superar en todo a Budokai Tenkaichi 3, pero se pasa por delante nuestro dejandonos una sensación algo fría. Un nuevo fracaso en la busqueda del juego perfecto de DB. Y ya son demasiados...
4

NOTA MEDIA

4