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Sir Collin McRae, escocés que nos dejó hace dos años tras ganarlo todo, es una de las figuras más grandes en el mundo de los rallies. Colin McRae, su estreno en PlayStation allá por 1998, nos trajo la experiencia más real del momento, pilotando a toda velocidad por exigentes etapas. Sus daños en los detallados vehículos y su exigente control le pusieron en boca de todos, un juego a la altura del piloto al que daba nombre.

Tras perder un poco de chispa con las siguientes entregas, DIRT supuso el retorno de la saga a la nueva generación, y lo hizo a lo grande. Codemasters, apoyado en un motor gráfico capaz de mover con fluidez entornos llenos de vegetación y polvo, nos trajo un excelente juego, que si bien se alejaba de la simulación más pura, era capaz de divertir con variedad de pruebas, múltiples circuitos y vehículos y una curva de aprendizaje bien ajustada. Lo mismo podíamos volar en largas etapas, en los que el mínimo descuido podía echar abajo todo nuestro esfuerzo, como ascender por caminos de tierra sinuosos con camiones o pegar saltos con nuestros buggies. Una gozada.

En esta segunda parte nos llega un producto que supera todo lo bueno del primero y corrige todos los fallos que se pudieron achacar. El resultado: El rey de los juegos off-road y uno de los mejores de conducción. Sin duda de los grandes de este año.

Veámos por qué…

Primeros pasos

Metemos el disco y enseguida nos damos cuenta del cuidado que ha puesto Codemaster en su juego-estrella. El diseño de los menus, aplaudido en Dirt, llega en su secuela aún más lejos. De una forma muy dinámica podremos crear a nuestro piloto (me encanta seleccionar mi nombre y oírlo en carrera), navegar por la caravana en busca de pruebas, mejorar el coche o jugar online. Sin duda un gran trabajo con la interfaz.

El modo principal irá guiando los pasos de nuestro novato aspirante hacia lo más alto. La forma de ascender, desbloquear nuevos retos, ampliar nuestro garaje y dejar nuestro sello a lo largo del mundo se lleva a cabo en una curva de dificultad muy acertada.

Una vez elegida la prueba, aplicar las configuraciones que creamos más adecuadas para el vehículo escogido y la dificultad que más se ajuste a nuestra pericia (hasta 6 niveles), tras ver algunas estadísticas salimos a la pista. Es aquí donde Colin McRae Dirt 2 da lo mejor de sí.

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Gráficos

El motor EGO no deja de asombrarme. Descubrimos en Grid su capacidad de mover con soltura decenas de coches en detallados circuitos bailaban en pantalla chispas, trozos de chapa, humo volumétrico… en DIRT 2 tendremos la sensación de ver un Grid sobre tierra, potenciando los efectos de partículas, con una iluminación muy mejorada (nos despedimos de esa sobreexposición a la luz tan poco realista) y unos entornos llenos de vida. Los coches gozan de un acabado muy realista y un motor de colisiones que, si bien en las vueltas de campana no deforman en demasía, funciona de forma bastante coherente y espectacular.

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De nuevo se destaca la iluminación, uno de los puntos débiles de la pasada edición y que aquí ralla a gran nivel, tanto de día (con la sensación de correr por verdaderos desiertos de calor pegajoso) como de noche o al atardecer, con un uso muy acertado de las diferentes paletas de colores. Gran trabajo.

Los escenarios son excelentes, ya lo eran en DIRT pero aquí se superan. La vegetación, tanto en detalle como en frondosidad, es lo mejor hasta la fecha, el derrapar al salir de un charco y ver cómo el surco queda marcado en el suelo, las rocas traicioneras en la cuneta… poseen un gran diseño y un placer para la vista. Lástima los 30 fps, aunque son pura estabilidad.

Jugabilidad

El pilar de todo juego de conducción. En los últimos tiempos, y para llegar al mayor abanico de usuarios posible (que los grandes desarrollos son muy caros) se tiende a no radicalizar el estilo. Vemos arcades con decenas de parámetros de configuración y simuladores con todo tipo de ayudas. El debut de Dirt nos trajo un arcade exigente. Teníamos daños mecánicos que afectaban la conducción, múltiples ajustes… cada coche era distinto y se notaba, pero el nivel de exigencia se rebajó con frenadas poco realistas, facilidad en los derrapes…

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Esta tendencia arcade disgustó a algunos, se echaba de menos algo de realismo. DIRT 2 consigue corregir en parte esta carencia. Los coches tardarán más en frenar, los derrapes serán más largos y nos exigirán un mayor control sobre la velocidad y ángulo a la hora de tomar las curvas. ¿Es totalmente realista? No. ¿Eso es malo? Depende. Si eres un purista, si prefieres una conducción pausada y metódica, notarás que el juego fue programado más para el disfrute que para emular lo que supone realmente una carrera de rallies. Es cierto que se pierde profundidad, que no necesitaremos ajustar mucho el vehículo ni conocer el circuito al dedillo para ganar carreras. Manejarse con los derrapes, ganar etapas e ir desbloqueando nuevos vehículos no será muy difícil, pero aprender a perfeccionar nuestras carreras para llegar al número 1 en los niveles más altos de dificultad supone un reto considerable.

Contamos con más de 100 pruebas y gran variedad de modalidades. La inmersión esta vez es mayor al integrar en el menú la caravana en el stage. Accederemos a pruebas tan variadas como pruebas de Rally, T1 de Raid, carreras de Buggies, Stock Baja… 7 modalidades que incluyen trepidantes carreras contra 7 vehículos, pruebas 1vs1 (en un mismo circuito o contrarreloj), eliminatorias (cae el último en cada vuelta), dominación (se deberá conseguir el mejor tiempo en cada sector) o rompepuertas, en la que debemos atravesar objetos en el menor tiempo. Todo ello acompañados por ases del volante como Ken Block, Travis Pastrana o Dave Mirra, que nos alentarán en nuestro desarrollo (y abroncarán si les hacemos alguna pifia en carrera).

Sobre la IA destacar que la CPU nos lo pondrá muy difícil para pasarla en los niveles más altos de dificultad, obligándonos a dar todo lo que tenemos. Evitarán el choque y cerrarán todos los huecos. Buen trabajo en general.

Las cámaras en carrera están bien ajustadas, siendo la más espectacular la interior. Las manchas de barro sobre la luna delantera son sublimes, y veremos detalles como una hawaiana bailando al son de los baches.

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Para quien quiera deleitarse durante la carrera, distrayéndose un segundo y acabando con sus opciones de victoria y su coche para chatarra, o haya sufrido ese toque de su rival y el correspondiente trompo, o simplemente se empecine en trazar la curva perfecta que marque la diferencia, tenemos la opción de rebobinar la carrera.

No pocos son los juegos que comienzan a ofrecer esa posibilidad al jugador. Quizás los más puristas la rechacen, pero es opcional y creedme, un toque, un mal derrape que tire por tierra  una etapa perfecta es muy frustrante. Dirt me hizo maldecir más de una vez por cosas así. Ahora tendré otra oportunidad. Cada uno tendrá su opinión, pero a mi me gusta.

El uso del volante oficial está totalmente recomendado. Si bien algunas etapas llenas de tierra y horquillas nos obligarán a practicar mucho, el motor force-feedback responde a la perfección y las sensaciones, especialmente en la cámara del interior de la cabina, le dan otra dimensión al juego.

Por último se suple otra gran carencia de la primera parte: el multijugador. En este caso podremos acceder rápidamente a competiciones o carrera libre, pudiendo configurar parámetros como número de rondas, daños, clase de vehículos, vista subjetiva obligatoria… Los piques online prometen ser muy divertidos, especialmente en carreras off-road.

Musica

Mientras volemos por los menús, una suerte de rock, indie y sonidos electrónicos nos acompañarán dando una coherencia total al ritmo que Codemaster pretende infundir al juego. Temas de gran calidad que no pasarán desapercibidos.

En cuanto a sonido Fx se mantiene la excelente calidad de su predecesor. Cada motor suena distinto, amortiguado en las cámaras más alejadas del vehículo. Oiremos el choque de las piedras contra los bajos, la gravilla levantarse, la chapa doblada… Excelente.

Como ya dijimos, durante las carreras nos acompañarán las voces de los grandes ases de la competición. Quizás les falte intensidad, pero se agradece el doblaje.

Conclusión

Colin McRae Dirt 2 corrije todos los defectos que sufría su anterior entrega. Gráficamente espectacular, sumamente divertido y sin apartados descuidados (sonido, IA, multijugador…). Con un motor gráfico más coherente con la física de los vehículos (aunque habrá quién pida más simulación), encontraremos gran variedad de pruebas y disfrutaremos de grandes horas tratando de que nuestros rivales muerdan el polvo. Sobresaliente.

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Lo mejor:

+ Diversión y variedad en pruebas y clases de vehículos.

+ Duración: Más de 100 pruebas, desbloqueables y multijugador.

+ Gráficos preciosistas, entornos llenos de detalles sin perder estabilidad.

+ Iluminación muy conseguida. Atardeceres espectaculares.

+ Accesible para todos desde el principio.

Lo peor:

- Un modo a pantalla partida hubiese sido la bomba.

- Que no llege a 60 fps, quizás las máquinas no den más de sí.

- Se echa en falta algo más de simulación, Forza 3 puede, ¿por qué este no?

NOTAS:

Gráficos:           9,5
Sonido:             9,5
Jugabilidad:       9
Duración:          9
Diversión:          9

NOTA FINAL: 9