Existen varias formas de clasificar a los jugones dentro del mundo videojuegil. Que si jugones casuals o hardcores, de la vieja escuela o novatos, prototipos de jugones según el género preferido... pero hay un grupo muy clásico que siempre perdurará, la de los fieles seguidores a una marca, jugones que contra viento y marea siempre estarán apoyando su marca favorita. Esta introducción es el preámbulo de mi siguiente pregunta, ¿es bueno ser fiel a una marca en este mundillo?

La era de los 16 bits, una de las generaciones más fandom que se recuerden.

Desde el principio de los tiempos videojuegiles siempre hubo competencia entre videoconsolas, y por lo tanto entre sus usuarios. Simpáticas discusiones, piques históricos, algunas enemistades ganadas... todo ello forma parte del entorno videojuegil, un entorno que por la época no podía permitirse en su mayoría el lujo de por ejemplo tener más de una consola en casa, o tener más de dos juegos al año. No existía la cultura al videojuego que hay hoy, y por lo tanto la fidelidad a tu marca era un valor a la altura de cualquier principio que pudiera tener una persona (comparativa real para algunos), como tu equipo de fútbol vamos, que aunque pase por una mala temporada jamás te cambiarías al equipo rival.

Seguro que en vuestro entorno conocéis a alguien que es fiel y leal a su marca, cada vez menos pero los sigue habiendo y los habrá. Yo respeto y hasta cierto punto puedo decir que admiro un usuario que lleva comprando consolas o juegos de una misma compañía, sin importarle nada más que el sello que hay detrás, pero de forma sincera no lo comparto. Hablo de nintenderos de todas la vida, de los sonyers que nacieron con la salida de Playstation, de los más recientes xboxeros, de los segueros que aún viven y creen (muy grandes), y también de los fieles a ciertas compañías de videojuegos como Capcom o Konami por poner un ejemplo.

Creo que la fidelidad a una marca no es buena. Entiendo que dentro de este mundo sientas afinidad por una compañía u otra, por una saga de juegos determinada, es normal que todos simpaticemos con algo. Lo que no puedo entender es que compres o defiendas una consola o juego solo porque sea tu favorito, sin tener en cuenta su calidad. Y ese es el punto negativo de la fidelidad, que en muchas ocasiones se vuelve fanatismo. Un fanatismo que te lleva a creer que lo bueno es lo tuyo y que lo demás es caquita de geco. Cuando estas en ese estado pierdes la noción de la objetividad, defiendes cosas indefendibles, e incluso ves bien cosas negativas de tu querida compañía.

Muchos amigos Sonyers suspiraban por un Mario Kart en PSX pero les costaba reconocerlo...

Recuerdo ahora mis tiempos de Nintendo 64, la última gran época de generación radical, no creo que se vuelvan a ver piques como los dados entre nintenderos y sonyers de dicha generación. El caso es que yo tenía amigos en los dos bandos, y alucinaba pepinillos cuando se intentaba argumentar posturas indefendibles. Ejemplos, miles, solo voy a contar dos uno por cada bando. Yo me moría de envidia cuando veía que en Playstation salía enormes juegos de lucha como Street Fighter Alpha 3, o Rival Schools, el caso es que conozco nintenderos que decían que su Fighters Destiny o su Dual Heroes eran enormes juegos de lucha que nada tenían que envidiar a los mencionados para Playstation. Sobran las palabras, es el claro ejemplo de fanatismo. U otro caso pero desde el lado sonyer radical, que muchos de ellos afirmaban y de forma muy sincera que Mario Kart 64 era un juego que no tendría cabida en Playstation dado a su alto grado de infantilización. Estos mismos son los que ahora ansían el Modnation Racers para sus flamantes Ps3.

Dejando de lado los ejemplos pasados, y hablando ahora en tiempos presentes, sigo sin verle lo bueno de la fidelidad en este mundillo. En muchos casos el que una compañía sepa que tiene un colchón de gente detrás fiel, hacen que se acomoden, que no tengan en cuenta la calidad de sus productos pero si por el contrario los precios a los que los venden. Para mi lo ideal es no casarse con nadie, que simplemente juzgues un juego o una consola por lo que es cuando sale en ese momento al mercado, sin más, sin tener más factores que puedan alterar tu opinión sobre dicho producto. Se vive del presente, no del pasado ni del futuro. En fin y después de esta reflexión, vosotros que opináis wildgamers, ¿sois partidarios de ser fieles a una marca?