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Que desarrollarse como profesional de los videojuegos en España es un camino arduo y solitario es algo que se sabe desde hace largo tiempo.
 
Que desde el gobierno, pese a reconocer hace poco a los videojuegos como industria cultural (situándola al nivel del cine o la música) y facilitar las subvenciones, no invierte de verdad en mercado al alza, en un sector que podría generar millones en beneficios y paliar las cifras de paro, es otra realidad que esta ahí fuera. Se dan pasitos, sí, pero seguimos a la cola de Europa también en este aspecto.
 
Existe un problema de base, la formación. La empresa alemana Crytek ha cedido, de manera gratuíta y a toda universidad británica que lo solicite, su flamante motor Cryengine (uno de los mejores del mercado) para que sus alumnos tengan experiencia directa con una herramienta que quizás se encuentren en su desarrollo profesional.
 
Tras el salto, una reflexión sobre la formación de videojuegos en España y mi experiencia personal.
 


 
Miro con envidia los planes de formación universitaria en informática fuera de nuestras fronteras. La industria del videojuego es respetada y aquel alumno que decida convertir su pasión en profesión puede seguir su camino de baldosas amarillas mediante asignaturas optativas y másters. Todo son facilidades.
 
¿Y aquí?
 
Existe un Master de creación de videojuegos en Barcelona y diversas empresas privadas ofrecen cursos privados (incluso ha nacido la figura del master online, que se comentó aquí hace poco).

Envidio a los catalanes y no sólo por su equipo de fútbol. En la Universidad Politécnica de Madrid, lugar en el que obtuve el título de ingeniero informático y lugar al que entré pensando que saldría todo un desarrollador de juegos, lo único que tiene “algo” que ver con nuestro mundillo es una asignatura llamada “Modelado de Sólidos: Realismo y Animación”, cuyo verdadero contenido son algunas nociones de modelado 3D y un poco de práctica en 3D Studio.
 
Escogí todas las asignaturas, optativas y de libre elección que olieran a videojuego. Teoría de curvas y superficies, teoría de grafos… al final acabas la carrera sin tener ni idea. Vale, de acuerdo, ves física, inteligencia artificial, sabes programar… tienes una base para aprender a hacer videojuegos pero no sabes cómo funciona el motor, las animaciones… Si quieres entrar en el mundillo puedes hacer dos cosas:
 
a)       Buscarte la vida: Para ello tienes foros, libros (en inglés) y poco más. Esa será toda tu formación para crear un videojuego (da igual la calidad final, enfrentarse a un desarrollo desde cero es todo lo que necesitas) y enfrentarte al peregrinaje con tu/tus creaciones junto con tu currículum por todas las empresas desarrolladoras de Madrid (en el caso de Barcelona hay algo más, aquí en Madrid tenemos Virtual Toys, Mercury Stream o Pyro Studios porque las extranjeras (Ubisoft, EA, etc.) sólo llevan Marketing, traducción y poco más.
 
b)       Pagarte un master/curso (unos 6000 euros), que no deja de ser una ayuda para repetir el paso a. Todavía no he conocido a ningún profesional del sector que considere una verdadera utilidad hacer un máster, al final lo que importa es hacerte un juego por tu cuenta.
 
Una vez has invertido un largo tiempo en crear algo propio (si puedes juntarte con amigos la cosa mejora bastante) y has tenido la suerte de ser contratado en alguna empresa, te espera un sueldo más bien modesto y jornadas que, sobre todo en fechas próximas a la entrega, se alargan hasta las 12-16 horas. Eso sí, harás lo que te gusta y obtendrás una satisfacción que no tiene precio.
 
Al final la mayoría de profesionales acaban por emigrar a otros países más avanzados. Inglaterra y Alemania son quizás las dos más importantes a nivel europeo, aunque la meca se sitúa en EEUU y Japón. Son pocos los que vuelven a España para aplicar sus conocimientos adquiridos y lograr que la empresa crezca o incluso aventurarse a crear una propia. Ya se sabe que las ayudas del Gobierno para estas aventuras no son como para tirar cohetes.
 
Yo mientras tanto sigo ahí, tratando de crear mi juego con XNA para presentarlo como proyecto fín de carrera (todavía no tengo claro a qué departamento de mi universidad presentarlo) mientras compagino mi trabajo con la colaboración en WildGames. Aunque se que los avances van despacio (como el ADSL), al final alguien del poder se dará cuenta que se necesita invertir en formación, incluír a los videojuegos como una opción más en los estudios de informática y quien sabe si con el plan de Bolonia y los nuevos masters se preste más atención y puedan empezar a salir más profesionales que no tengan que verse exiliados. Eso derivará en más empresas, más crecimiento y más facilidad para todo aquel que quiera adentrarse en este curioso mundo.
 
Si vosotros estáis como yo, si os habéis tropezado con las mismas dificultades que comento o si estáis pensando en convertiros en  desarrolladores de videojuegos no os sintáis sólos, estamos todos igual.
 
Suerte que existe internet para compartir ideas y experiencias. Ya os contaré qué tal va mi proyecto y dejo este artículo como lugar de encuentro para que preguntéis, aportéis vuestro conocimiento o simplemente querráis despotricar contra nuestro sistema educativo.