Ubisoft llega dispuesta a enmendar todos los errores cometidos con Assassin's Creed, franquicia debut que la compañía francesa rodeó de un hype incesante durante buena parte del 2007 con unos gráficos preciosistas, un marco histórico nunca visto y la promesa de una jugabilidad llena de posibilidades que acabó estropeando con fallos en el control y una repetición de misiones que convertía el desarrollo en un soberano aburrimiento.

Veamos si se ha tomado buena nota y esta segunda entrega, situada en la Italia del Renacimiento, consigue lo que tanto prometió la primera. Viajemos de la mano de Ezio Auditore da Firence para concluir nuestra venganza, a la par que averiguamos qué oscuros planes proyecta la organización Abstergo en la piel de Desmond Miles.

El viaje es largo, y algo me dice que esta vez merecerá la pena.

Conociendo a Ezio

Somos Desmond Miles, Lucy ha conseguido liberarnos del doctor Warren Vidic y su empresa farmacéutica de oscuros propósitos y, sin saber bien cómo, hemos acabado en una sala con dos desconocidos y una silla roja futurista que no tardan en catalogar como Animus 2.0. Tenemos poco tiempo para descubrir qué anda buscando Abstergo utilizando la memoria de nuestros antepasados, un linaje de asesinos.

El Renacimiento, la rehabilitación cultural, el humanismo, la búsqueda del ideal de belleza y perfección que tiene en Italia su corazón, su cuerpo y su alma. Asistimos al nacimiento de Ezio, hijo del banquero Giovanni Auditore. Pronto le manejamos a sus 17 años, convertido en todo un galán, sintiendo como suyas las calles de Florencia pavoneando su atractivo y carisma, ignorando el cruel destino que le aguarda a la vuelta de la esquina y que amenaza con extinguir su apellido.

Su padre es un asesino que anda detrás de un complot perpetrado hacia los Medici. Es capturado junto a sus hijos cuando obra en su poder material incriminatorio suficiente, a causa de la traición de uno de sus hombres de confianza, pero el destino quiere que Ezio se encuentre fuera de casa. Más tarde asistirá impotente a su ejecución y clamará venganza. Es un proscrito y debemos evitar que le den caza. Nos esconderemos entre prostitutas, aprenderemos habilidades de los ladrones y, desde nuestra villa en Monterrigioni trazaremos planes para que la daga que esconden nuestras mangas acabe calentando los cuellos de los templarios responsables, desde los viles Pazzi hasta el mismísimo Ricardo Borgia.

Redescubriendo Italia

Quizás sea la época que más gente sueña revivir. Época de descubrimientos - y no sólo el de América - del estudio del hombre como centro, las perspectivas y la búsqueda de la belleza contaron con artistas de la talla de Miguel Angel, Botticelli o Leonardo da Vinci. Ciudades como Florencia o Venecia vivieron su máximo esplendor y Ubisoft, sabedora de su brillo, ha logrado un resultado impecable representando con fidelidad lugares tan emblemáticos como la basílica de Santa María del Fiore, la plaza de San Marcos o el puente Rialto.

La excelencia arquitectónica alcanzada en este Assassin's Creed II nos permitirá disfrutar de unas vistas impagables, el diseño de escenarios muestra al detalle la arquitectura cuadriculada de las ciudades, así como las zonas rurales con un grado poligonal y texturizado digno de las mejores superproducciones. El simple hecho de recorrer las calles y detenerse a contemplar una fachada mientras un texto nos cuenta la historia del edificio y los hechos que acontecieron en el, es toda una delicia, más si eres de los que te gusta la época.

Gráficamente el juego vuelve a cumplir con creces, como ya hiciera el primero. Se han mejorado algunas texturas, hay grandes progresos en lo referente a iluminación (incluyendo ciclos día-noche) y los modelos de personajes alcanzan un nivel notable. Quizás en este último punto se pudo trabajar algo más, mostrando unos modelos algo toscos y una animación facial irregular, y con el reciente Uncharted 2 en el mercado la cosa se acentúa sobremanera.

Existe variedad en el modelado de los ciudadanos que pueblan la bella Italia, aunque pesa sobre ellos el principal defecto gráfico del juego: el popping o generación espontánea de polígonos en pantalla. El motor gráfico se esfuerza en mostrar todo el mapeado sin cargas, pero elementos como los personajes no jugables o distintos objetos del decorado aparecen de golpe y afean el conjunto. Pese a ello el juego es sobresaliente a nivel gráfico y no queda más que aplaudir que semejante despliegue no tenga apenas ralentizaciones.

Gracias, Jesper Kyd

Gracias por regalarnos semejante banda sonora, y es que la melodía que acompaña nuestros pasos se puede tildar de soberbia. El bueno de Jesper no es novato en esto de las BSO para juegos, empezó en esto con el USS John Young de Amiga en 1989 y lleva a sus espaldas títulos como Unreal Tournament III, Kate & Lynch: Dead men, Hitman o Splinter Cell: Chaos Theory, así como el primer Assassin's Creed. La presencia de grandes temas orquestales, fastuosos coros o el eco de un gondolero entonando una pieza mientras recorremos el carnaval de Venecia lograrán reforzar la inmersión conseguida. Se consiguen marcar los tiempos de manera muy correcta, con temas frenéticos frente a una huída o apenas audibles en la infiltración. Sobresaliente.

Respecto al resto del apartado sonoro, elementos como la paja, el choque de distintas armas o el agua resultan muy convincentes. El doblaje presenta un gran nivel, con actores de la talla de Ramón Langa como jefe de los ladrones (la voz de Bruce Willis... no hay nada más motivante que te lidere esa voz para cumplir con los objetivos) o Juan Diego Botto como Leonardo da Vinci (con un tono quizás demasiado entusiasta y juvenil, pero se lo perdonamos). El resto de voces mantiene el nivel, aunque la plebe peca de reiterativa cuando llevamos un buen rato llamando la atención por la ciudad y escuchamos las mismas advertencias. En cualquier caso un gran doblaje y un apartado sonoro excelente.

Jugabilidad

Aquí nos encontramos con el punto más delicado e importante, porque si bien los anteriores hemos visto que mantienen (si no superan) el gran nivel de la primera entrega, de poco sirve si el título ofrece un apartado jugable reiterativo que haga perder nuestro interés al poco tiempo. Los esfuerzos de Ubisoft, conocedora del problema que sufrió el debut de la saga, ha invertido muchos esfuerzos en mejorar la experiencia para lograr un título redondo. ¿El resultado? Más luces que sombras.

El núcleo jugable se mantiene casi intacto, los que practicaron con el primer Assassin's pronto estarán saltando entre edificios sin mayor complicación. Volveremos a encontrar decenas de posibilidades de avanzar horizontal o verticalmente, apartando a la gente o sorteando arqueros entre los tejados, y notaremos ligeras mejoras en las animaciones, que se dejan notar especialmente a la hora de escalar. El Renacimiento contemplaba edificios de mayor altura, y Ezio contará con una mayor velocidad de escalada, así como nuevas habilidades para saltos más largos (obligándonos a sujetarnos al saliente pulsando un botón en el momento justo, lo que se agradece porque dificulta el avance y no lo hace tan sencillo) o doblar las esquinas colgándonos en ganchos.

El sistema de lucha también mejora respecto al primero. Sumándole un buen conjunto de nuevas animaciones - especialmente en los contraataques - contamos con la posibilidad de arrebatar el arma al contrincante y usarla a nuestro favor. Podría tener aún más profundidad, pero van por buen camino. Existen nuevas formas de asesinar: podremos liquidar a pares con la doble cuchilla, matar con sigilo desde un carro de paja, en el agua o colgados en una cornisa, y al lanzamiento de cuchillas se le une un proyectil diseñado por Leonardo que nos sacará de más de un apuro.

Todas las acciones dependen del contexto en el que nos encontremos, de forma que si saltamos para alcanzar un saliente, Ezio se agarrará, y si tomamos cualquier dirección Ezio responderá moviéndose hacia el saliente dirigido. Este sistema casi siempre funciona bien y resulta muy cómodo, ya que de otra manera sería lento y tedioso avanzar con la agilidad necesaria, pero en ocasiones el contexto nos juega una mala pasada, y saltar un instante antes de llegar a una pared hará que pongamos un pie en ella y saltemos en la otra dirección en lugar de escalarla. Eso es algo que, según en qué momentos - una persecución, la necesidad imperiosa de escapar - puede resultar muy frustrante. Con el tiempo se llega a dominar - más o menos - pero la sensación es que el control siempre nos dará varias de arena y alguna de cal.

Adaptándonos a eso, encontramos que Assassin's Creed 2 por fín cuenta con la suficiente variedad de misiones como para que el avance por la historia nos mantenga pegados al mando hasta el final. Por fín se nos ofrece una historia trenzada, que llevará nuestros pasos por distintas situaciones sin apenas un respiro. El fín último se mantiene, preparar el terreno y perpetrar una escala de asesinatos que den buena cuenta del entramado de malvados responsables de la muerte de nuestra familia. Lo que cambian son los medios. Ya no se trata de recibir el encargo, robar documentos, interrogar y matar repetidamente con un mínimo hilo conductor, esta vez cada asesinato, cada preparativo será diferente, de pronto nos veremos eliminando arqueros en posiciones estratégicas para sustituirlos por nuestra gente en una emboscada, liberaremos guerreros para reunir un ejército como defenderemos el honor de alguna dama indefensa cuya recompensa nos será de gran ayuda. La variedad se ve reforzada por un constante desarrollo del personaje, que irá aprendiendo distintas artes de habilidad de mano de prostitutas (pasar desapercibido, manejar distintas armas) y ladrones (robar, llegar más lejos con el salto). Nuestro grupo de amigos irá en aumento, tanto en número como en importancia, y su colaboración será vital.

Crece también el número de misiones secundarias, y siempre podremos tomar un respiro haciendo de cartero, dándole una lección a un marido infiel, echando carreras o persiguiendo ladrones. Otro gran añadido es el dinero, el vil metal que tan necesario resulta en esta segunda entrega. Con el oro conseguido de cumplir misiones, robar, saquear muertos o cofres diseminados por todo el mapeado podremos mejorar nuestra armadura (en distintas partes y con una buena variedad de modelos y características), teñir nuestras ropas, comprar armas (también aquí la variedad ha crecido exponencialmente, con un buen surtido de dagas, espadas, martillos...), curarnos y comprar botiquines (gracias a Dios se abandona la regeneración paulatina, un sinsentido en este tipo de juegos), hacernos con bombas de humo, venenos... incluso el dinero nos servirá para arrojarlo al suelo y crear bullicio, lo que nos facilita la cobertura para huir o infiltrarnos.

Pero hay más. Podremos pagar los servicios de los mercenarios para apalizar y los ladrones y prostitutas para distraer, de forma que los guardias que custodien una entrada no supongan problema, o simplemente queramos pasar desapercibidos en una zona caliente.

Otro gran añadido es la villa de Monteriggioni. Tomaremos su castillo como centro de operaciones, y en él podremos coleccionar todas las armas, armaduras, cuadros y objetos que vayamos encontrando a lo largo de nuestra aventura. La gestión de la villa nos permitirá mejorar en distintos niveles gran parte de sus edificios (la iglesia, las minas, la herrería o incluso el burdel), lo que hará aumentar su valor - así como su aspecto - y nos reportará unos beneficios cada cierto tiempo que nos permitirá seguir mejorando. Si a esto le unimos una buena variedad de objetivos por descubrir - páginas del códice, plumas, sellos de los antepasados asesinos, estatuillas - nos damos cuenta que el juego nos invita a exprimirlo, a dar con todos sus secretos ofreciéndonos una recompensa por ello.

Y aunque el juego esta lleno de grandes momentos que se quedarán grabados en nuestras retinas, como la fiesta del carnaval en Venecia o el paseito con el invento volador de Leonardo, destacar las misiones que van asociadas con la búsqueda de los sellos de los asesinos. Accederemos a recintos cerrados a través de una puerta secreta - pero de fácil localización - y debemos dar con la tumba en fases de plataformas, sigilo, puzzles o persecución con un desarrollo sobresaliente. Los puzzles nos obligarán a darle al coco para saber de qué manera llegar al siguiente punto de control en un entramado de salientes y vigas, mientras que las plataformas y persecuciones nos obligarán a ejecutar saltos con la urgencia del tiempo y la tensión de no fallar. Recuerda a los viejos Prince of Persia, y personalmente me parecen lo mejor del juego.

Pese a tantas alabanzas hay dos puntos criticables que impiden que el título se encumbre como juego del año, además de los claroscuros del control. La IA de los enemigos/aliados es en muchas ocasiones lamentable, y a veces nos veremos arrojando al vacío a varios guardias que acuden a nuestro encuentro en el tejado por el mismo sitio como si de ovejas se trataran. Además algunos asesinatos pueden completarse de forma excesivamente sencilla, sin más que buscarse un buen sitio para escalar y burlar toda la seguridad exterior (que no suele ser mucha) para correr hacia nuestro objetivo y clavarle la daga. El juego ofrece la posibilidad de usar distracción, de infiltrarse y eliminar a los guardias sin ser descubiertos, pero pierde un poco su sentido si nos lo ponen tan fácil.

Comparativa Xbox 360 vs Ps3

Se trata de versiones prácticamente idénticas y apenas se notan diferencias más allá de un mayor contraste en la versión de 360 y un framerate más inestable en la consola de Sony. No es muy molesto, pero esta ahí y me pregunto cuándo va a aprender Ubisoft a optimizar su motor en Ps3, en el primero pase pero  ya... En cualquier caso si podéis elegir quedaos con la versión de Xbox 360, y si no, disfrutaréis de cualquiera.

Conclusiones

La compañía francesa nos propone un viaje al Renacimiento, un recorrido por la vida de un joven sin preocupaciones cuyo destino le llevará a convertirse en uno de los mayores asesinos de la historia. Una gran superproducción con una titánica representación de Italia - la arquitectura, sus monumentos y toda la información que les acompaña, su vestuario... - que mantiene y a veces supera la calidad técnica de su antecesor y consigue presentar una variedad jugable más acorde con lo que debió ser el primero.


+Excelente ambientación de Italia en su mejor época, apoyada por una gran banda sonora.       +La historia, mucho más cuidada, acompaña un desarrollo de misiones muy superior en variedad respecto a su antecesor.                     +El desarrollo de Ezio, en habilidades y equipamiento.                                                          +Las fases de plataformas para descubrir las tumbas le otorgan una frescura necesaria.
-La IA de los enemigos es muy mejorable.           -En momentos puntuales el control nos dejará vendidos.                                                                         -Asesinatos demasiado sencillos por culpa de los atajos.

NOTA DE LOS EDITORES (de 0 a 10)

Javifranco

Tardé un tiempo en hacerme con el juego, muy reticente por la decepción que me supuso el primer Assassin. Una vez superada la primera hora, algo lenta, es cuando te das cuenta de la enorme cantidad de posibilidades que el título te ofrece y mi interés se mantuvo alto hasta el final - y qué final -. Si encima te gusta la época, revivir el Renacimiento será una experiencia inolvidable.
9

Ares

Un juego, para mí, bastante extraño. La historia está a la altura y a pesar de seguir siendo bastante lineal, consigue enganchar a cualquiera que le interese un poco la trama. A nivel gráfico cumple con creces las expectativas, al igual que la cantidad de objetivos secundarios, pero no todo son flores. El control falla en los peores momentos, el popping al cargar elementos y personajes del escenario es muy notorio en algunos casos, la IA es de todo menos inteligente y la curva de dificultad sufre altibajos. En conclusión es un gran juego que han cuidado en muchos aspectos, pero que falta por pulir.
8

SieKensou

Assassin's Creed 2 corrige ciertos puntos negativos de su anterior entrega, aunque el sistema lineal de misiones sigue vigente. En cuanto al apartado técnico visual lo mejor es la escenografía y la caracterización y la suma de un buen doblaje. Hará las delicias del que le gustó la primera entrega, pero sino fue de tu agrado se te puede hacer largo y aburrido
6

NOTA MEDIA

7.67